Tal parece que tu pequeño ha sido programado para ensuciarse. Si hay un charco en la calle, querrá pasar sobre él y si el charco está lleno de barro, ¡tanto mejor! la atracción que siente se debe a una buena razón. Cuando juega con arena, pintura o barro tu niño está aprendiendo demasiado sobre el mundo que le rodea.
El valor especial del juego “sucio” es que tiene un final abierto. Con la mayoría de sus juguetes, solo aprieta un botón o tira de una cuerda y sucede algo concreto. En cambio, con cosas como la arena y el agua, los resultados finales pueden ser diferentes, en función de cómo juegue con ellas.
De modo que, de vez en cuando, en lugar de reñirle por ponerse las manos sucias de pintura, dale un poco de margen y observa lo que es capaz de hacer.
Comprender cuando los niños se ensucian con sus juegos
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